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UN ACTO FALLIDO EN EL CETC

 

V.O.

Centro de Experimentación del Teatro Colón

4 de Julio de 2013


Escribe: Osvaldo Andreoli

 

Libretto: Beatriz Sarlo
Música: Martín Bauer

 

Dirección musical de Pablo Druker.

Grace Medina, violín,

Carlos Britez, violín,

Mariano Malamud, viola,

Juan Castellanos, viola,

Diego Fainguersch, violonchelo,

Bruno Lo Bianco, percusión,

Silvia Dabul, piano).   

 

 

“Victoria, me llamo Victoria, por algo será”
“Tu nombre no es nada, estás atrapada”, replica la institutriz.

 

Lo que fue anunciado como una ópera llamada V.O., quedó en la indefinición del espectáculo visto en el Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC). “Una de las mayores expertas en la modernidad argentina, Beatriz Sarlo, se interna por primera vez en el mundo de la ópera junto al compositor Martín Bauer, para explorar la relación de Victoria Ocampo con la vanguardia y con Igor Stravinsky en particular”. Contradictoriamente los responsables declaraban “No es una ópera pero podría serlo” o “Ronda el género del teatro musical”. ¿Pieza con música?  La idea “medular”era representar la conmoción de Victoria Ocampo escuchando “La consagración de la primavera”. Ese “cataclismo” rítmico interiorizado influirá en los proyectos de la joven. La idea está visualizada en el diseño escenográfico, en la blancura de la casa donde fue fotografiado el staff de escritores de  “Sur” y en las dos flechas hacia abajo como ícono de la revista que hizo época.

 

CITAS CITABLES

En su autobiografía, la directora de “Sur” dejó un testimonio del escándalo de 1913 “Asistí en primera fila de platea al tumulto del Sacre du Printemps…ví a Stravinsky, pálido, saludando a ese público que silbaba despiadadamente el Sacre. Compré la partitura…No sabía bien qué me atraía en ese galimatías de notas y en ese ritmo brutal de cataclismo”.

 

El compositor  de V.O. se propuso “construir un espectáculo”. Apela a conceptos stravinskianos de modo difuso. Esto para mencionar las citas insinuadas en la obertura y luego ostensibles durante la transformación de Victoria. El cambio de vestuario indica tanto la liberación familiar como la revelación de lo moderno. Con los compases de “La consagración de la primavera” y el colorido de las imágenes en los tres ventanales de foro, el espectáculo alcanza su techo. Con escenografía e iluminación de Matías Sendón.

 

CARENCIAS RITMICAS Y DRAMATURGICAS 

Concebida para octeto sin instrumentos de viento, la partitura de Bauer parece limitarse a un acompañamiento alusivo del texto. Con citas musicales sugerentes y discretas, sus atisbos complementan la representación.


La palabra cantada sólo aparece esporádicamente. En un aria plena y en otra que alterna con la palabra de los actores. La cantante (Selene Lara) permanece estática, bajo un cenital, sólo presta su voz. Letanía musical. Aparte de la obertura, (donde las iluminaciones intermitentes en los ventanales son acompañados por la progresión percutiva y anticipan el carácter breve de escenas instantáneas) se insertan otras escenas  articuladoras (la de la pianista y la de la bailarina) que resultan, por momentos, tediosas. Lo que revela carencias formales de carácter dramatúrgico. La presencia de   Margarita Fernandez interpretando a Debussy no alcanza para paliar el bache escénico que se produce antes de que ataque de nuevo el recurrente motivo de la “Danza”. Mientras yace la bailarina, simbólicamente debajo del piano, penetra la actriz y se proyectan imágenes de un film en París.( video de Minou Maguna y Gastón Luciani). El contraste entre los personajes  está definido por la excelencia del vestuario a cargo de Luciana Gutman.


Se trataba de “crear un espectáculo” para el “encargo” del CETC. Sarlo, la intelectual autora de “La Máquina cultural” y el compositor que dirige el Ciclo de Conciertos de Música Contemporánea del Teatro San Martín, intentaron pergeñar una ópera de cámara.  La otrora contestataria y actual prestigiosa columnista de “La Nación” acaba de recibir “La Pluma de Honor” de la Academia de Periodismo que preside Lauro Laiño. Cita citable de la Sarlo: “los encargos son la forma más alta de arte desde que existen el mercado y las instituciones, y esto desde la época de las stanzas vaticanas”. ( Hoy es difícil que lleguen a confundirla con una pectoral actriz, como cuando la citaban llamándola “Isabel Sarlo”).

 

El disparador de la escritura del libreto fueron las cartas de Victoria Ocampo y su caligrafía. No buscó citas. La memoria hizo su trabajo. Un acierto cuando V.O. ( la actriz Analia Couceiro) planea distribuir el dinero para sus proyectos, con vistosos ribetes en la solapa. Al mencionar sus destinatarios provoca complicidad con el auditorio. (Fascinación de la pequeñoburguesa Sarlo por Ocampo, la oligarca ilustrada y mecenas atrevida. Propició la visita de Stravinsky).


La inclusión de algo infantil aparece en la rima de los versos que recita la institutriz, (a modo de limerick, una estrofa poética humorística y disparatada). Ese personaje paródico, jugado por María Inés Aldaburu, dice textos irónicos, reprensiones y censuras redundantes, lindando con la obviedad. Otro tanto ocurre con las clases de declamación que dá a su alumna. Aquí la cursilería está justificada, con poses y gestos. El contraste es resuelto por las actrices con buena dicción, una de negro y de blanco la otra. El diseño del vestuario caracteriza a los personajes, aporta sentido y belleza.

 

ENUMERACIÓN CAÓTICA

El ritmo del espectáculo se resiente desde el vamos. Se prolonga en la monotonía de la progresión percutiva y las iluminaciones en los ventanales. No basta la  amplificación. Gracias al texto proyectado en un ventanal entendemos lo que se pierde por articulación deficiente del actor (Pablo Seijo luego se rehabilita). A la atractiva imagen del video que replica la desolación de la mujer sobrevienen situaciones anodinas, previsibles. Durante el diálogo de la pareja (Victoria-Drieu) simultáneamente se proyectan imágenes de un film con otra pareja por las calles de París.¿Adónde mirar? Confusión visual y de planos, que resiente la acción. (La Cantante.canta). Glissandi de voz y cuerda. Video: en el film alguien come una baguette. Piano y vibrafono, acorde a lo Berg. El blanco de un paraguas con volados resalta sobre el modelo negro Chanel de la institutriz. Ella recita mimando la acción de llorar. La generosa Victoria reparte dinero. (Risas). Foto para la posteridad: la fundación de “Sur” por triplicado en los ventanales. Las dos flechas intermedias se iluminan, una azul y otra verde. Breve interludio. Ella al piano. Repite un compás, los acordes. “La música era un animal y yo otro. Nada más había en ese teatro”. Trémolos, gong, resonancias , ecos, el vestido verde se recorta contra el fondo anaranjado de los ventanales, una flecha está iluminada de azul y la otra de verde. Un sonido onomatopéyico, de lluvia, se apaga…Aplausos.

 

Tics aparte, no teníamos porqué saber, salvo avisados y entendidos, que el limerick es una breve poesía originada en Inglaterra, que el film que acompaña la escena de la liberal Victoria y su amante Drieu, un fascista futuro, se llama París nos pertenece, nj que la institutriz es Marguerite Moreno, la actriz  que enseñaba a declamar en francés a las niñas de la alta sociedad.