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XABIER ANDUAGA Y HERA PARK, noche de hits líricos

Teatro Colón

Lunes 3 de agosto de 2026

 

Escribe: Martin Wullich



El tenor vasco y la soprano coreana ofrecieron una celebrada gala junto a la orquesta del ciclo Aura, dirigida por Constantine Orbelian


- Gala lírica de Xabier Anduaga (tenor)

- Artista invitada: Hera Hyesang Park (soprano)

- Orquesta: Ciclo Aura

- Dirección: Constantine Orbelian

- Programa:

Arias y dúos de óperas de Donizetti, Massenet, Verdi, Bizet y Puccini.

Piezas españolas de De Falla, Barrera, Calleja, Chapí, Sorozábal y Penella

 

- Organiza: Ciclo Aura


Fue un verdadero recital de hits líricos. Sin pretensiones de originalidad en el repertorio, la gala reunió algunas de las páginas más celebradas de Rossini, Donizetti, Massenet, Verdi y Bizet, junto con un nutrido tramo dedicado a compositores españoles, encabezados por De Falla y Sorozábal, con el tenor Xabier Anduaga y la soprano Hera Park, ante un Teatro Colón entregado desde el comienzo.


Las intervenciones puramente orquestales confirmaron el buen nivel del conjunto. La obertura de Il barbiere di Siviglia abrió la velada con energía y precisión, mientras que la Meditación de Thaïs aportó el necesario clima de intimidad y un destacado trabajo del concertino Sebastián Prusak. Sin embargo, fue la obertura de Un giorno di regno la que alcanzó el punto más alto: una versión de marcado carácter verdiano, vigorosa y cuidadosamente moldeada por Orbelian. La obertura de Luisa Miller, correcta aunque menos inspirada, completó el programa puramente orquestal.


Con paso sereno, un afectuoso abrazo al director y el inmediato reconocimiento del público, Anduaga apareció en escena para afrontar Ah! mes amis, quel jour de fête, una de las arias más comprometidas del repertorio para tenor. La resolvió con una seguridad admirable, exhibiendo la facilidad de su registro agudo y una extraordinaria administración del aire, culminada por un final tan prolongado que los aplausos se adelantaron al cierre de la última nota. Desde allí comenzó también a desplegar una desenvoltura escénica que enriqueció permanentemente sus interpretaciones, con pequeños gestos teatrales y una comunicación espontánea tanto con el público como con el director.


Hera Park respondió con una presencia escénica de permanente simpatía. Su expresividad, siempre sonriente y comunicativa, aportó encanto a cada intervención, aunque vocalmente no siempre alcanzó la misma autoridad, especialmente en las páginas de mayor compromiso dramático. Si en Va! laisse couler mes larmes, de Werther, construyó una interpretación de delicada sensibilidad y refinado fraseo, en Je dis que rien ne m'épouvante, de Carmen, el registro agudo mostró cierta tensión, algo que restó naturalidad a una versión igualmente musical.


Desde su primera aparición, Xabier Anduaga se convirtió en el indiscutido centro de gravedad de la velada. Lo confirmó en Pourquoi me réveiller, de Werther; en la chispeante escena de L'elisir d'amore, compartida con Park entre gestos cómplices y buen humor; y nuevamente en La donna è mobile, donde sumó naturalidad teatral a un canto de impecable factura.


La segunda parte encontró además el terreno donde el tenor pareció sentirse definitivamente en casa. Tras la Danza española de La vida breve, el repertorio español le permitió desplegar sus virtudes vocales y un particular sentido del estilo, con una identificación que multiplicó el impacto de cada página. Adiós Granada y, sobre todo, No puede ser revelaron un acento castizo, sentimiento genuino y una expresividad que terminaron de conquistar a los asistentes. En contraste, Park no terminó de encontrar la misma naturalidad en Carceleras, una versión correcta, aunque con menor gracia y espontaneidad de las que la página requiere.


Después de semejante recital de hits, era difícil imaginar otro primer bis que no fuera el célebre brindis de La traviata. Le siguieron Júrame, Una voce poco fa —que Park interpretó con ramo de flores en mano y una divertida teatralidad— y un bellísimo O soave fanciulla, cuya despedida entre bambalinas, sostenida por un exquisito pianísimo de Anduaga, terminó por sellar una noche concebida para el disfrute.


El público respondió como el programa parecía proponérselo: con ovaciones sostenidas para ambos artistas y un reconocimiento especial para Xabier Anduaga, verdadero protagonista de una gala que confirmó que, cuando el repertorio, la técnica y el carisma confluyen, los grandes clásicos conservan intacto su poder de seducción.

 

Martin Wullich

El Ciclo Aura es presentado por

Teatro Colón, Mama Hungara Live y Elisa Wagner ICP