Muy buen comienzo del ciclo Grandes Intérpretes
JUAN DIEGO FLÓREZ BRILLÓ EN EL COLÓN
Teatro Colón
Martes 22 de septiembre de 2026
Escribe: Graciela Morgenstern
Fotos: Juanjo Bruzza
Juán Diego Flórez (tenor)
Vincenzo Scalera (piano)
Programa:
Wolfgang Mozart: «Misero! O sogno… Aura che intorno spiri», K. 431
Gioachino Rossini: «La lontananza» de Péchés de vieillesse
«L’esule» de Péchés de vieillesse
«La speranza più soave» de Semiramide
«Une caresse à ma femme» de Péchés de vieillesse Vol. VI para piano solo
Gaetano Donizetti: «Una furtiva lagrima» de L’elisir d’amore
«Ed ancora la tremenda porta… Come uno spirito angelico» de Roberto Devereux
Reveriano Soutullo / Juan Vert: «Bella enamorada» de El último romántico
Agustín Pérez Soriano: «Suena, guitarrico mío» de El guitarrico
José Serrano: «Aquí está quien lo tiene tó… Al mismito rey del moro» de La alegría del batallón
Ernesto Lecuona: Mazurka Glissando (para piano solo)
Édouard Lalo: «Vainement, ma bien aimée» de Le roi d’Ys
Charles Gounod: «L’amour!… Ah, lève-toi, soleil» de Romeo et Juliette
Benjamin Godard: Berceuse de Jocelyn (arreglo para piano solo)
Giuseppe Verdi: «Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio solo, ed odio atroce» de I Due Foscari
Muy esperado era el regreso de Juán Diego Flórez, uno de los tenores más relevantes de los últimos años, a quien se pudo apreciar en el Colón por última vez, en 2018. Finalmente se presentó, acompañado nuevamente por el pianista Vincenzo Scalera, iniciando el ciclo Grandes Intérpretes, con un recital que comenzó discretamente pero que llegó a niveles de esplendor.
El programa ofreció variedad de arias italianas y francesas, canciones y fragmentos de zarzuela. La primera parte comenzó con “Misero! O sogno… Aura che intorno spiri”, de Wolfgang Mozart, recibida por el público con un tanto de frialdad. Pero luego, obra tras obra, el tenor fue seduciendo a la audiencia con la elegancia en su fraseo, su musicalidad, la tersura de su voz, bien conservada, y su brillo. Su excelente manejo del fiato, a pesar de hacer pausas más largas para la respiración, y seguridad musical, le permitieron abordar una muy buena versión del aria de Semiramide y así llegó al punto culminante de esta parte con “Una furtiva lagrima”, de L’elisir d’amore.
En la segunda parte se lo notó más distendido y con su voz homogénea y canto franco, encaró las arias de zarzuela, vertidas con elegante gracia, para pasar luego al repertorio francés, cuyo punto más alto fue “L’amour!… Ah, lève-toi, soleil”, de Romeo et Juliette, de Charles Gounod, que el público aplaudió con entusiasmo, al igual que “Ah sì, ch’io senta ancor, ch’io respire… Dal più remoto esilio… Odio solo, ed odio atroce”, de I Due Foscari, de G. Verdi, con la que concluyó el recital.
A su lado Vincenzo Scalera realizó una muy buena labor, tanto como acompañanante como en su trabajo solista.
Ante una sala que lo aclamaba, fuera de programa, como ya es habitual en sus recitales, Flórez, se sentó con su guitarra y cantó El día que me quieras, de Gardel y Le Pera; Te amo, Perú, de Polo Campos; La flor de la canela y Fina estampa, de Chabuca Granda; Zamba de mi esperanza, de Profili, y Cucurrucucú paloma, de Méndez. La concurrencia parecía decidida a que la velada no terminara ahí y seguía pidiendo más. Entonces Flórez anunció que era el cumpleaños del pianista, momento en que todos los presentes, de manera espontánea, cantaron el Feliz Cumpleaños. El tenor limeño a su vez, le dedicó Mattinata, de Leoncavallo, y dio por finalizado el recital con Amapola, de José María Lacalle, cerrando así una velada que será recordada como brillante.
CALIFICACIÓN: EXCELENTE






