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Concierto de la Orquesta Académica del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón

 

Teatro Colón,

Sábado 24 de octubre de 2026

 

Escribe: Eduardo Balestena

 

 

 

Orquesta Académica del Teatro Colón
Director: maestro Diego Censabella
Solista: Iván Rutkauskas, piano


Bajo la dirección del maestro Diego Censabella y la actuación solista de Iván Rutkaukas en piano, se presentó la Orquesta Académica del Teatro Colón con un por demás interesante programa dedicado a la música rusa, con dos obras que –salvo su esencial complejidad- son muy diferentes entre sí.

 

El Concierto nro. 1 para piano y orquesta, en re bemol mayor, opus 10, de Sergei Prokofiev (1891-1953) fue la primera obra del programa.


Escrito para su presentación al concurso Rubinstein, cuando el compositor tenía 22 años, comienza, con un Allegro Brioso, luego de una breve intervención orquestal, con el tema en re bemol, armónicamente denso –que servirá como elemento de unidad- que lleva a un rápido solo de piano en do, transición muy notoria.


Se trata de una obra rápida, precisa y exigente, con pasajes, en la breve sección lenta, que nos evocan al futuro ballet Romeo y Julieta.


La bella y breve sección central, en mi menor, conduce nuevamente al elemento inicial.  


El Andante assai siguiente, en sol sostenido menor, es muy bello y evoca –en el modo menor- la misma sensación de angustia que la breve sección central del movimiento anterior. Es muy original la parte conclusiva, con cierta indefinición tonal y un descenso arpegiado en el piano, dando la sensación de algo no enteramente resuelto.


Allegro scherzando es el tiempo del movimiento final, también muy rápido y exigente. El material inicial es modificado, expandido, pero reconocible y se produce un frenético accelerando que conduce al tema inicial.


Iván Rutkaukas, pianista de una gran trayectoria, nacional e internacional y docente de música de cámara del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, ha abordado distintos repertorios. En este caso logró una excelente versión de un concierto que, en su brevedad, cuenta con numerosas dificultades, en pasajes siempre rápidos y en un diálogo cerrado con la orquesta.

 

Cuadros de una exposición, de Modest Mussorgski (1839-1881) en la versión orquestal (1922) de Maurice Ravel (1875-1937) fue la obra que siguió en el orden del programa.


Anticipado a su tiempo, Mussorgsky sentó las bases del lenguaje que la música adoptaría en el futuro: asperezas armónicas, escalas modales, escalas de tonos enteros, polirritmias y un uso del acervo musical ruso, más que nada en los ritmos.


A la muerte del pintor Víctor Hartmman, sus amigos organizaron una exposición de sus cuadros. De esa experiencia surgió la original suite de Mussorgski. El programa musical consiste en el recorrido de la exposición y las impresiones subjetivas que los cuadros producen en el músico. Su idea compositiva no estaba afiliada a la música pura sino al programa musical.


El número inicial, Promenade, representa ese recorrido y se presenta varias veces de diferentes modos, con distintos timbres instrumentales.


Ravel verdaderamente reelaboró el original para piano y llevó el concepto musical al máximo de sus posibilidades, rescatando el color y la riqueza tímbrica y los cambios dinámicos.


Huelga decir que se trata de una muy demandante en su interpretación, hay líneas cruzadas entre las distintas secciones, cambios permanentes, un caudal de intensidad muy grande, por ejemplo en La gran puerta de Kiev, el número final. Las líneas trabajan por acordes arpegiados con voces divididas entre varios instrumentos, para los números oscuros y fantásticos el autor se vale de escalas de tonos enteros, no obstante lo cual, el conjunto tiene una fuerte unidad, basada más que nada en que todo es igual de original.


El cambio es permanente, en las gradaciones sonoras, los motivos y las exigencias. Cada acorde inicial de un nuevo motivo es presenta de modo repentino y preciso y la orquesta, en esa diversidad de intervenciones, debe funcionar como un todo.


La dirección del maestro Censabella, maestro interno de repertorio del Teatro Argentino de La Plata, ha dirigido numerosos organismos orquestales. Es compleja la marcación de una obra de la complejidad de Cuadros de una exposición, que abordó con todos sus desafíos con una orquesta muy preparada que estuvo a la altura de un repertorio de las características del abordado.  

 

 

Eduardo Balestena

  

 

I Gnomos
Interludio-Promenade
II El viejo castillo
Interludio-Promenade
III Tullerías
IV Bydlo
Interludio-Promenade
V Ballet de los polluelos en sus cascarones
VI Samuel Goldenberg y Schmuÿle
Promenade
VII El mercado de Limoges
VIII Catacumbas – «Cum mortuis in lingua mortua»
IX La cabaña sobre las patas de gallina (Baba-Yaga)
X La gran puerta de Kiev

 

 

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