Menu principal

 

 

 

Concierto de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires

 

Teatro Colón,

Sabado 24 de octubre de 2026

 

Escribe: Eduardo Balestena

 

Orquesta Filarmónica de Buenos Aires
Director: Manuel Hernández-Silva
Solista: Julián Medina, contrabajo

 

 

En su concierto del 24 de octubre, la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por el maestro Manuel Hernández-Silva, contó con la actuación solista de Julián Medina en contrabajo.

 

El programa incluyó en primer término, en estreno americano, la obra En camino sinuoso, de Daniel Freiberg (1957) comisionada por la institución Studentenwerk Freiberg, el concepto del opus es el de connotar un recorrido por los países y por la historia, por medio de la alternancia de diferentes ritmos, dentro de un marco de música académica y con un trabajado manejo orquestal.


Distintos ritmos forman parte del discurso, que alterna desde uno sinfónico terso y homogéneo a intervenciones de instrumentos como la batería, alternando asimismo con ritmos folklóricos, con prevalencia, hacia el final de patrones de compás de acentuación asimétrica, y de acentos propios del tango, en un contexto en el cual estos elementos son presentados en una continuidad que nunca es abrupta.


Se trata de una suerte de derrotero a partir de ritmos muy diferentes entre sí, con un manejo refinado de la orquestación.

 

La segunda obra de la primera parte fue Divertimento concertante para contrabajo y orquesta, de Nino Rota  (1911-1979)

 

Muy diferente a sus trabajos para filmes (como la inolvidable música de Il Gattopardo) el divertimento comienza con un Allegro en una concepción tradicional, donde luego del tema introducido por la orquesta y posteriormente tomado por el instrumento solista; después del diálogo con el oboe y una elaboración del material temático, concluye con una cadencia del solista. El segundo movimiento Marcia, Alla marcia ellegremente está marcado por las incisivas intervenciones de las maderas y de las cuerdas en pasajes descendentes con un material repetitivo. El tercer movimiento Aria. Andante está dado en un tema que introduce el instrumento solista y que es trabajado por las distintas voces a lo largo del desarrollo del movimiento. El Finale. Allegro marcato es desarrollado a partir de un diálogo con las maderas e intervenciones del instrumento solista con el uso doble de cuerdas. Finaliza con una cadencia solista.


El carácter de una música más de ejercicio o de estudio que de una elaboración en relieves musicales profundos, la exploración o la narrativa, es la impronta de un trabajo destinado a la expansión del instrumento solista. En tal sentido, la interpretación de Julián Medina fue por demás destacada en el dominio de las posibilidades del instrumento. Formado en la Academia del Instituto Superior de Arte del Teatro Colón, ha actuado en diferentes orquestas y como solista, habiendo obtenido numerosos reconocimientos en el país y en el exterior.

 

La segunda parte del concierto dio comienzo con la Marcha eslava, opus 31de Piotr Illich Tchaicovsky (1840-1893) que alterna tres canciones serbias y un himno ruso, fue abordada en el comienzo –que suele ser a un tempo moderado- a un tempo rápido, lo cual incide en el posterior de las partes más rápidas que se suceden y hacen la interpretación todavía más exigente en la precisión que requieren los temas en sí y en la mayor velocidad que demanda la interpretación, que dio a la obra un efecto muy compacto y vibrante.

 

El poema sinfónico Francesca da Rimini, fantasía a partir de Dante, opus 32, de Piotr Illich Tchaikovsky fue la última de las obras del programa.


Inspirada en el Canto V de la Divina Comedia de Dante, más allá de lo que connota musicalmente, surge en lo puramente musical que hay un centro tonal en el modo menor –principalmente en mi menor-  y las sonoridades graves y descendentes plantean –ab initio- un clima trágico e inquietante. A una introducción descendente de la sección grave de la cuerda sucede un fuerte acorde de los bronces y luego el tema es extendido hasta el advenimiento del siguiente. De allí en más, los motivos se sucederán planteando un clima tenso y de inminencia, serán breves, claros, contundentes.


Eso es solo el principio, asistimos a una manifestación virtuosa de la orquestación, que alterna con fragmentos de muchos relieves en las distintas secciones de las cuerdas, que, de un instante a otro, cambia en elementos muy sutiles: por ejemplo, a un leve ascenso en un pasaje de los cellos sigue un breve descenso, en un paisaje musical siempre tensional. El único momento de calma es la aparición de la voz de Francesca, representada por el clarinete, acompañada de un pasaje terso y homogéneo en los violines, que entonan un bellísimo motivo en una forma interrogativa (la resolución del pasaje se demora, de compás en compás, y va cambiando en una extensión del motivo inicial). Todo motivo conduce a una transformación, tras la cual surge algo sorpresivo. Se trata de un discurso de muchos relieves.


La orquesta brilló en un sonido tan sutil y delicado como poderoso en los grandes pasajes de los metales. El maestro Hernández-Silva, director musical y artístico de la Orquesta Sinfónica de la Región de Murcia, con una muy destacada carrera en su haber, como conductor en distintos países y ganador de premios como el del Concurso Forum Junger Künster, organizado por la Orquesta de Cámara de Viena, brindó no solo una excelente versión de este poema sinfónico, sino también de obras de muy diferente carácter.


 

Eduardo Balestena

 

 

Filarmonica1

 

 

Filarmonica2

 

 

Filarmonica3